viernes, 4 de junio de 2010

Ciclos se cierran y ciclos se abren

En estos días me toca cerrar un ciclo y os mentiría si dijera que la idea me agrada. María José Hernández, cantante aragonesa, habla en una canción titulada “las estaciones” de que todo punto y final es siempre un punto de partida[1] y, movida por estas palabras, he optado por no quedarme en el centro del círculo girando sobre mi nostalgia, mirando como todo me pasa en frente. Tomo la iniciativa de seguir girándole por fuera, metida dentro de otro espiral, entregarme a una aventura que desde siempre he querido realizar sin poder hacerlo en lo profundo. Retomo el consejo de un filósofo con dos nombres y una par de apellidos, que me acompañó y enseñó bastantes cuestiones a lo largo de estos meses que parecen concluir. Si uno no encuentra espacios ya creados donde se pueda escribir entonces crea uno. Y con toda convicción aparece éste.

Movida siempre por el deseo de la escritura, he buscado la manera de expresar las inquietudes que día con día van surgiéndome. La sugerencia de Josué fue la de ocupar este blog como medio de difusión de un trabajo que se va formando, que ha crecido de poco en poco a lo largo de dos años.

Tengo claro que no siempre lo que se concibe es bueno, pero las más de las veces se tiene esa intención. Este espacio no quiere ser muy cerrado ni muy abierto, sólo quiere ser, quiere actuar como un intermediario, entre las ideas y las palabras y aquellos que prestan la luz de sus ojos para leerlas. Y en todo caso, si es que uno se queja siempre de los límites impuestos por todas partes, que necedad sería la mía si me pusiera un cinturón de castidad en este espacio. Por eso lo ofrezco abierto, sin identidad temática, más divagante y sin asuntos concretos que encerrado en un marco que debería intentar cumplir en cada entrega semanal.

Es pues este sitio donde alojaré lo que en otra páginas no me ha sido permitido refugiar, textos que no cuentan con un espacio en un periódico, más que algunos muy contados, o en una revista, gaceta, libro o todo aquello en que pudieran incluirse, pero que han sido formulado en un plano mental, y con ello tienen ya existencia y buscan la manera de llegar a algún lugar o a algún rincón.



[1] María José Hernández, “Las estaciones” en Círculos concéntricos, Lunática, España, 2007

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