María abrió la puerta de su recámara. En la mano derecha llevaba un líquido amarillo, espumoso y muy frío, en la izquierda un cuchillo de cocina. Su cara traslucía una tristeza aterradora. Encendió el televisor y una vez más aquel comercial que le repugnaba tanto. En él, con apenas unas prendas cubriéndole el cuerpo, ella anunciaba la marca de una bebida alcohólica. En el instante recordó la lascivia con la que los hombres hablaban de la hermosa modelo y sintió asco. Al único que quería no la deseaba. Entonces colocó el vaso sobre el piso y con el cuchillo cortó su cuello. Cuando los peritos llegaron al lugar buscaron alguna pista que revelara homicidio, pero en lugar de eso encontraron un televisor repitiendo una y otra vez el mismo comercial, una mujer fría y una cerveza caliente.
viernes, 23 de julio de 2010
Anuncio comercial
Medellín
jueves, 22 de julio de 2010
Dos camaleones
jueves, 15 de julio de 2010
A proposito de Monterroso y mi taller de minificción
sábado, 26 de junio de 2010
Contaminacion mental
jueves, 24 de junio de 2010
El bolso amarillo
Como una fuerte crítica a la condición infantil, Lygia Bojunga Nunes nos presenta El bolso amarillo, más que como un cuento para niños como una enseñanza para el mundo de los adultos, donde plantea aspectos comunes de la tolerancia y convivencia familiar, así como ciertas cuestiones sociales, económicas, políticas y culturales. Conservando siempre un tono accesible, la escritora brasileña ejemplifica de la manera más sencilla las situaciones cotidianas de la vida, incitando a lo largo de toda la obra a una interesante reflexión sobre cómo se conciben muchas situaciones en la actualidad.
El libro plantea cuestiones como: ¿En verdad es mejor ser mayor que ser niño?, ¿ser chico a ser chica?, ¿guardar el deseo de ser escritora? Tomando estás tres ideas como punto de partida, Raquel, la protagonista de este cuento, nos habla sobre sus percepciones del mundo y de las diferentes ideas que guarda sobre algunos otros asuntos.
Siendo la menor de cuatro hermanos, Raquel se encuentra en constante conflicto con su familia, tal como ella dice: “Cuando nací, mis dos hermanas y mi hermano ya tenían más de diez años. Creo que por eso en casa nadie tiene paciencia conmigo”, y como confirman los hermanos: “nació fuera de tiempo”, “nació cuando mamá no debía tener hijos”.
Al principió de la historia ella nos cuenta de sus deseos y de la intensa búsqueda de un lugar para poder esconderlos, y evitar así que los mayores los miren y se mofen de ellos. A la llegada del bolso amarillo, nuestra protagonista sitúa sus deseos en el interior, acompañados de un montón de cosas y de sus nombres favoritos. Sobre la marcha, y con ayuda de los objetos guardados, una paraguas, dicha así porque había decidido ser mujer, un gallo llamado Alfonso, un imperdible, y unos cuantos amigos, aprenderá cómo es más fácil tener paciencia y dejar que el resto se burle un poco si llega a mirar estos deseos a cargar con aquel peso todo el tiempo.
La paraguas le enseñará que ser mayor y ser niña tienen el mismo valor e importancia, mas todo está en saber llevarlos de la mano, y tener la destreza de disfrutar a cada uno en su momento, jugar con ellos, saber equilibrarlos.
Del gallo tomará el empeño de luchar por sus ideales, atreverse a retomar lo que antes se vio frustrado de alguna manera.
Con el imperdible aprenderá que por más que parezca que el tiempo se ha terminado, siempre llega la posibilidad de hacer algo nuevo e interesante, y por qué no, ayudar a un amigo cuando más lo necesite.
Y por último descubrirá, gracias a la familia de “la casa de los arreglos”, que los niños y los mayores pueden convivir con tranquilidad y armonía, repartir las tareas equitativamente, tomar las decisiones en conjunto, aportar cada uno su punto de vista y disfrutar del tiempo, siempre y cuando todo se lleve a cabo valorando y considerando la participación de todos.
Al final del cuento, y cargada de todos estos nuevos aprendizajes, nuestra protagonista logrará hacer de sus deseos –ser mayor y haber nacido chico– un par de cometas, logrando con esto que el bolso amarillo se vacíe un poco. Lo que conservará en el bolso será el imperdible y el deseo ser escritora; de esta manera y mediante la escritura, hará que el bolso se aligere más, tal como le dice a Alfonso: “¿Sabes qué ahora ya no me pesa mucho?: escribo todo lo que me da la gana, casi no tiene tiempo para inflarse”.
Así como Raquel yo tengo mi bolso amarillo, y quizá de la misma manera todos carguen con el suyo a diario. No todos guardamos los mismos deseos pero cargamos algunos, ¿llegarán a ser cometas?, ¿su bolso será amarillo?
El bolso amarillo,
Lygia Bojunga Nunes
Traducción de Miriam López
Espasa-Calpe/SEP
Madrid/México 1989
pp. 160
viernes, 11 de junio de 2010
Empezó el mundial y ¿qué nos está trayendo?
Hay ciertos deportes de masas
que deberían ser masivamente deportados
Luis Eduardo Aute
El viernes 11 de junio se jugó el primer partido del mundial, como protagonistas estaban la selección mexicana y la anfitriona selección de Sudáfrica. En Cuernavaca, y seguramente en el resto del país se daba la misma situación, se veían calles semivacías sobre las diez de la mañana, lugares repletos de gente vistiendo playera verde, gritos eufóricos cada cinco minutos, retrasos en el trasporte público, radios ruidosas y gente en silencio escuchándola atenta; una media parálisis vital.
¿Ganamos o ganaron?, ¿nos salvó el gol de Rafael Márquez o los salvo? a ellos, a los de la selección mexicana, al equipo de once sujetos que corrieron como tontos siguiendo de un balón durante 90 minutos. ¿Será que el pronombre ellos ahora es equiparable al nosotros? Sí, sí, yo sé que me responderán que ellos representan a México, y que México “somos” todos. Pero, ¿cuánto les ayudamos?, ¿cuántas veces alguien de los que dijo “ganamos” corrió por lo menos una vez los 100 metros que mide la chancha? Y de la misma manera, ¿cuánto de lo que les pagarán será para ti, o para mí o para el vecino? ¿A ellos les importó que tú faltaras al trabajo por ver como se hacían pelotas sin el balón? ¡Ah pero eso sí!, el SME estorba para colocar la pantalla gigante en la plancha del zócalo, que no se te atraviese una viejita frente al auto porque eres capaz de aventarla con tal de llegar al partido, que no te ofendan a tu equipo porque te vas a los golpe.
¿Cuál es la ganancia en todo esto? Cuánto se invirtió en estadios, cuánto se invierte en mandar a la selección mexicana a Sudáfrica para que nada más vallan a dar la vuelta, ¿acaso un campesino no se merece lo que a ellos van a pagarles? Él está al rayo directo del sol más de ocho horas diarias, y qué decir a la semana, de igual manera se cansa, se ensucia, suda; la diferencia es que él produce alimento, ¿los que corren en una cancha al jugar futbol qué producen? Mi respuesta: gente enajenada.
Que se caiga el mundo, que suban el sábado la gasolina, pero el mundial ¡se vive con todo! Dice un amigo que la literatura y el futbol sirven para evadirse de la realidad. Quizá sí, pero yo me apasiono con un libro y no retraso la salida de los autobuses, no grito eufórica espantando al que viene a mi lado, hago un gasto pero el dinero es mío, no me lo da la federación. Total, unos letras y otros goles, cuestiones de gustos y de gastos, de pasatiempo; cada quien elige con qué ha de entretenerse, y cada quién elegirá lo que mejor le venga. ¿Qué te queda a ti?
jueves, 10 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Un intento de... algo que salió con un nudo en la garganta y que jamás se mojó
Ella estaba sentada justo afuera del cubículo de Alcohólicos Anónimos y su preocupación era irse o permanecer ahí, ¿llegaría la hora?
Sentada entre el ruido de los carros y el pasar de la gente, quería que alguno de esos ruidos fuera el de sus pasos pisando el asfalta, el de sus brazos cortando el aire, o que alguna de las sombras que atravesaban su mirada fuera la de su cabello movido por el viento. Pero pasaba el tiempo, el reloj implacable no se detenía y sus pasos no llegaban ¿qué pasa? te preguntaste asustada. Sentiste de pronto que por fin era ella, la que esperabas, aquella que había traído tus pasos hasta aquí, pero no, levantaste la vista y no era su cuerpo, no eran sus manos, demonios ¿dónde está? volviste a preguntarte en un grito interior ¿será que jamás vendrá, que alucinaste su llamada, qué en vano esperaste su mensaje? Algo en ti crecía como una mala hierba entre el pasto verde, algo corriente, algo que no iba con el sentimiento habitual. De pronto creíste que el tiempo se había detenido, ya no te importaba que fuera tarde, que te hubiera hecho esperar, querías ver su mirada cansada, sus ojos buscando una disculpa, una esperanza, una excusa. Pero nada llegó, ni la mirada, ni la esperanza ni la excusa.
Sin más te levantaste, en el camino soñaste encontrarla, pero el paso de la luz no dio respuesta a tus pupilas, decida a marcharte recogiste tus pies, aún conservabas la esperanza ¿te detendría cuando cruzaras por su puerta?
viernes, 4 de junio de 2010
Ciclos se cierran y ciclos se abren
En estos días me toca cerrar un ciclo y os mentiría si dijera que la idea me agrada. María José Hernández, cantante aragonesa, habla en una canción titulada “las estaciones” de que todo punto y final es siempre un punto de partida[1] y, movida por estas palabras, he optado por no quedarme en el centro del círculo girando sobre mi nostalgia, mirando como todo me pasa en frente. Tomo la iniciativa de seguir girándole por fuera, metida dentro de otro espiral, entregarme a una aventura que desde siempre he querido realizar sin poder hacerlo en lo profundo. Retomo el consejo de un filósofo con dos nombres y una par de apellidos, que me acompañó y enseñó bastantes cuestiones a lo largo de estos meses que parecen concluir. Si uno no encuentra espacios ya creados donde se pueda escribir entonces crea uno. Y con toda convicción aparece éste.
Movida siempre por el deseo de la escritura, he buscado la manera de expresar las inquietudes que día con día van surgiéndome. La sugerencia de Josué fue la de ocupar este blog como medio de difusión de un trabajo que se va formando, que ha crecido de poco en poco a lo largo de dos años.
Tengo claro que no siempre lo que se concibe es bueno, pero las más de las veces se tiene esa intención. Este espacio no quiere ser muy cerrado ni muy abierto, sólo quiere ser, quiere actuar como un intermediario, entre las ideas y las palabras y aquellos que prestan la luz de sus ojos para leerlas. Y en todo caso, si es que uno se queja siempre de los límites impuestos por todas partes, que necedad sería la mía si me pusiera un cinturón de castidad en este espacio. Por eso lo ofrezco abierto, sin identidad temática, más divagante y sin asuntos concretos que encerrado en un marco que debería intentar cumplir en cada entrega semanal.
Es pues este sitio donde alojaré lo que en otra páginas no me ha sido permitido refugiar, textos que no cuentan con un espacio en un periódico, más que algunos muy contados, o en una revista, gaceta, libro o todo aquello en que pudieran incluirse, pero que han sido formulado en un plano mental, y con ello tienen ya existencia y buscan la manera de llegar a algún lugar o a algún rincón.
miércoles, 2 de junio de 2010
Sin conflicto por María para volver a él.

Hoy una infantil nostalgia me arrolló la tarde
¿y a partir de ahora cuántas tardes más?
Maldita costumbre y maldito final
Maldigo todo y reprocho con furia,
y grito al viento que echaré de menos muchas tonterías
y que deseo volver, y estar en el principio,
y al ritmo de Lavaniegos “desaprender todo lo aprendido,
nada saber para entender todo,
olvidar cada palabra que cruzó mi oído…
Parece absurdo el conflicto
y parece aún más que no sea por María,
por la eterna María
Cuando a la manzana se le hace costumbre colgar del árbol
se pudre ahí, colgando, aferrada,
y al final si ella no cae el árbol la tirará,
como quien extirpa un cáncer,
como quien suelta lo inservible
Un ciclo cerrado y punto de partida según María José Hernández;
pero qué difícil es seguir un texto después de un punto final,
siempre he preferido el punto y seguido, o los tres suspensivos,
todos menos el final,
el que perturba, el que exige una pausa más larga,
prolongada, hasta el nuevo inicio, hasta recargar la tinta
Maldita situación exasperante,
maldito tiempo que no puedes detenerte o regresar
¿Qué demonios te falta para aprender a hacerlo?
¿Qué pides?, ¿acaso más arena?,
¿un cuerpo en reloj más perfecto que el de la mujer?
Pides demasiado, pides lo que te pido,
pides lo imposible,
pero yo te pido maldito, haz lo posible,
en todo caso regrésame las lágrimas…
Vuélvete que nada te cuesta,
acaso un par de horas perdidas, para mí ganadas…
Y estoy en ceros otra vez,
sentada, mirando el aire, el tiempo, las cuatro paredes
entre eso tu rostro María
y regresa la manía de sólo pensarte,
de buscar palabras que rimen con tu nombre,
de sentir nostalgia, de imaginar en tu cuerpo la arena del reloj…
viernes, 21 de mayo de 2010
momentos de insomnio
Mientras
jueves, 20 de mayo de 2010
E
A veces no sé ni que pensar ni que decir y me detengo
me callo…
Busco la mejor manera para hablar,
las mejores palabras que decir,
no obstante
están ausentes
como la ceniza de un cigarro consumido
sólo en residuos
en partículas que no conforman nada, y me callo
miro a un lado y las veo sentadas
a ellas
las palabras
y yo, con la boca seca, parada, moviendo las manos
las estoy llamando, lo miro, y ellas…
no vienen,
me miran
no vienen
¿Cómo las llamo si no hay voz?
¿Las manos, la imaginación?
abro un libro,
veo tu rostro,
callada,
yo sin voz
Y tú
callada
cierro el libro…
viernes, 23 de abril de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
In-Satisfacción

viernes, 19 de marzo de 2010
¿Escribir mal de ha vuelto una moda?

Torre de babel: ¿escribir mal se ha vuelto una moda?
Escrito por Patricia Romero Ramírez*
Sábado, 20 de Marzo de 2010 00:00
"Se ha perdido la vergüenza -dice Álex Grijelmo- por no escribir bien y ya no se reclama cierta elegancia en ello”. Hace poco me vi metida en un gran lío: intentar descifrar un mensaje vía celular. Éste estaba lleno de repetidas “z” y “x” en lugar de “s”, y de palabras incompletas. Un ejemplo es la palabra “moxa”, que se traduciría a un “hermosa”. Así como éste, podemos encontrar montones. Me pregunto si se deberá a una moda, pero, ¿qué tipo de moda será? Seguramente no tiene que ver con lo estético, pues los textos, las palabras en sí mismas, lucen muy mal, y llegan a ser incomprensibles. Hoy por hoy ya no es raro ver cómo se sustituyen palabras completas por una sola letra o por un par de ellas, por ejemplo, encontrar una “c” en lugar del “sé” o un “ntc” enunciando un “no te creas”, que son tan frecuente como las promesas incumplidas de los políticos.
Quizá el que siempre haya amado las letras me lleva a la “cursilería” de pensar que esta “moda” ha venido a mutilar la escritura. En realidad, considero bastante justo mi criterio, pues poner sólo tres letras para enunciar una frase es como pegar el hombro, el codo y la mano queriendo insinuar que se trata de un brazo. En nuestros días, ya no se acentúa, se abrevian las palabras; se mal dicen las cosas. Es como si escribir no tuviera ninguna importancia, como si fuera sólo una obligación que se lleva de mala gana por la necesidad de comunicarse.
Dicen que la epístola ha resurgido en la manera en que ahora se escriben correos electrónicos, pero ¿qué tanto podemos festejar esto si las “cadenas”, que son lo que más circulan por la red, están llenas de palabras mal escritas, de frases truncas y mal redactadas? Deberíamos recordar que revolver mayúsculas y minúsculas es una incorrección, y que el no acentuar provoca un cambio de significado.
Si es verdad que esto se ha convertido en una moda, pensemos que éstas no necesariamente deben seguirse, ya que siempre se puede elegir entre entrar o salir. No por estar a la moda hemos de vernos bien. En este caso y en muchos otros, resulta mejor darse a la fuga. Hacer ojos ciegos.
*Estudiante de Letras de la Facultad de Humanidades de la UAEM.
andro0717@gmail.com
viernes, 19 de febrero de 2010
Influenza vs obesidad

Torre de Babel: Influenza contra obesidad
Escrito por Patricia Romero Ramírez*
Sábado, 14 de Noviembre de 2009 00:00
Creo que dios era machista

Torre de Babel: Creo que Dios era machista
Escrito por Patricia Romero Ramírez*
Sábado, 12 de Septiembre de 2009 00:00
El humano, un animal sin memoria

Torre de babel: El humano, un animal sin memoria
Escrito por Patricia Romero Ramírez*
Sábado, 15 de Agosto de 2009 00:00